viernes, 17 de enero de 2014

Se acabó.


Es increíble ver como los seres humanos somos capaces de terminar con tantos años de complicidad, entrega, y cariño por un momento de rabia.
Es casi imposible de imaginar que alguna vez iba yo a vivir algo así. Hoy ha sido un día sumamente triste, hoy decidí dejar atrás a una de las personas que consideraba hasta hoy uno de los pilares de mi vida. Un amigo incondicional, un cariño sincero y sobre todo alguien con quien estaba segura vería mi vida transcurrir.
Lo triste del caso no es que deje de hablarle ó que tengamos esta grave separación, lo triste es saber que se queda enojado conmigo por algo que en realidad no es mi culpa. No hay razones que valgan la pena para recapacitarlas, es más su enojo y su ira que lo que pueda decirle, y la verdad en mi caso, es más mi tristeza que las ganas de conciliar el malentendido.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta que tan importante es cuidar los quereres, atesorar a los amigos y valorar lo que los demás hacen por ti. Sin embargo, creo que también he aprendido que nadie debe pasar por encima de ti, no debes permitir que alguien trate por muy enojado que esté, tratarte mal ó hacerte sentir mal.
Por eso decido terminar con esto, porque se que esta etapa de su vida es un momento en el que no solo no me necesita, sino que de algún modo le hago daño con mi presencia y mis acciones.
Digo adiós porque no quiero pasar por momentos y palabras hirientes, digo basta porque no voy a permitir a nadie jamás que me trate mal. No lo haré.
Adios
con todo el dolor de mi corazón y lo sabes.

1 comentario:

Martuchis dijo...

Vicky:

Me pasó exactamente lo mismo este año, y fue un golpe muy duro para mi porque se sumó a un montón de cosas que he venido sobrellevando y me dolió mucho también porque me pasaba igual, yo veía a esa persona en mi camino todo el resto de mi vida.

El enojo siempre pasa Vicky, por muy mal que hayan estado las cosas, ese enfado que los distanció en algún momento cederá y entonces quizá se de un acercamiento o quizá no.

Dicen que uno actúa de acuerdo a la madurez y lo que sabe en ese momento y tal vez no haya sido de la manera más adecuada su separación, pero por mucho que duela hay que tener eso siempre en mente y no guardar rencor, sino todo lo contrario, desearle lo mejor a esa persona por el tiempo compartido y sobre todo por habernos enseñado como no se deben hacer a veces las cosas.

En mi caso me ha costado muchísimo sobrellevar eso, pero sé que quizá es lo más sano, que es un ciclo que ya no daba para más y sobre todo me hizo darme cuenta de muchas cosas que hay mal en mi (y otras muy lindas también porsupuesto), porque no todo es blanco ni completamente negro.

En resumen sólo puedo decir que cuando el tiempo pasa, el enojo se disuelve y a la distancia uno se da cuenta que un problema o desacuerdo con alguien no es más que una señal de que quizá habrá otras cosas nuevas en el camino y sobre todo que con el paso de los años lo que a uno lo hizo enojar y distanciarse ya no va tener importancia y en su lugar va quedar sólo el recuerdo de todas las experiencias padres, las charlas y todo el aprendizaje que esa persona nos dejó.

Un abrazo fuerte y ojalá en el caso de ustedes, Dios los vuelva juntar y permita que sanen ambos lo que en este momento está mal.