viernes, 7 de agosto de 2015

EN EL NOMBRE DEL CAFÉ . . .





He venido viviendo días y noches que no me esperaba. Mi compañero de vida más importante llegó y ahora estamos reconociendo el camino juntos. El cuento insiste en escribir páginas nuevas, el camino es incierto pero junto a él es mucho más sencillo porque uno reconoce donde ha estado, de quien ha sido, de quien se es....
Aquí otra vez la historia de ese novio al que se le ha amado mucho...

EN EL NOMBRE DEL CAFÉ . . .

Un café se enamora,
del humo del cigarro
y de los labios que lo besan.
En el reloj de arena
la gente siempre cambia
a voluntad del aire
sin ir a ningún lado.
Los amantes se mienten
y un café hace guardia
cuando en el frío de la noche
lo cuerpos se buscan.
Los sueños se cumplen
o dejan de tener su magia,
la relaciones acaban
y lo enamorados sufren.
Acompañan las citas al café
con otras manos enlazadas
otras platicas interesantes.
El aroma del café es testigo
de las nuevas promesas
el café es Celestina en las citas,
el café es un confidente fiel
y presta oídos mejor que el vino.
A los besos les crecen las alas,
caricias que solo fueron palabras
y los “ te amo, te quiero ”
fueron telarañas atrapa suspiros.
Las conversaciones
que condujeron los ojos
hasta las madrugadas,
nunca fueron desvelos de mor.
Solo el café, opina, acompaña,
no miente, ni enaltecer o envalentona.
el café es solo un amigo silente,
y esta ahí mejor que una solida sombra.
Nada es eterno, todo se transforma,
a no ser que tu quieras que lo sea.
Autor: Carlos Posadas - Anónimo en la fila
Derechos de autor @ - Reg.

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