viernes, 3 de octubre de 2008

Recuerdo, recordemos.....



El martes pasado estuve viendo unos documentos en la television extraidos de las imagenes de lo que sucedió en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. Imágenes que hace algunos años el mundo desconocia porque habian sido blindadas pero que afortunadamente llego el tiempo de sacarlas a la luz y muchos de nosotros las hemos visto una y otra vez desde hace algnos años.

Las imágenes no mienten, los miles de documentos hoy expuestos ante todos tampoco. Pero han pasado 40 años y la deuda social de Mexico con el mundo sigue sin saldarse.

Como yo no tengo palabras suficientes este dia ni algo que aporte, pues me robo este texto para compartirlo con ustedes de una mujer que si sabe lo que dice….


MEMORIAL DE TLATELOLCO

La oscuridad engendra la violencia,
y la violencia pide oscuridad
para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
para que nadie viera la mano que empuñaba
el arma, sino su efecto relámpago.

¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
Y en la televisión, en el radio, en el cine
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)

No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.

No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.

Más que aquí que toco una llaga: esa es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordemos.
Esta es nuestra manera de ayudar a que nunca amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordemos
hasta que la justicia se siente entre nosotros.

ROSARIO CASTELLANOS.

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